Narrativas navegables. We Tell Stories — The 21 Steps

En 2008 Penguin Books puso en marcha un proyecto digital dedicado a la ficción narrativa. Se llamaba We Tell Stories. En seis semanas se publicarían seis relatos escritos por seis autores distintos. El quid era que cada una de estas historias haría uso de mecanismos interactivos con el objetivo de reescribir, de una foma nueva, algún relato clásico del célebre fondo de catálogo de Penguin. “The 21 Steps” (“Los 21 escalones”) fue la primera de las seis narraciones digitales en publicarse. Lamentablemente, debido a los posteriores desarrollos tecnológicos de Google Maps, la web de The 21 Steps ya no está activa, pero el video que se puede ver arriba muestra bastante bien cómo funcionaba.

“The 21 Steps” está basado en “Los treinta y nueve escalones”, la novela de aventuras escrita por John Buchan y publicada en 1915 (y que quizás es más conocida por la adaptación cinematográfica que hizo Alfred Hitchcock en 1915). We Tell Stories invitó a Chris Cumming, el escritor británico de novela negra, a que imaginara una forma nueva de contar la historia. La narración es un relato de detectives clásico que llegó a adquirir mayor dinamismo gracias a la nueva posibilidad de seguir los pasos del protagonista por medio de Google Maps. Si “Los treinta y nueve escalones” es la historia de un hombre perseguido y acechado, “The 21 Steps” convierte al lector en un husmeador en el paisaje real/irreal de Google. En esta rearticulación de la historia, Richard Hannay, el protagonista de “Los treinta y nueve escalones”, se convierte en Rick Blackwell, y el relato permitía al lector seguir la trayectoria de Rick a través de las imágenes tomadas por el satélite de Google. “The 21 Steps” rinde homenaje a la naturaleza itinerante de “Los treinta y nueve escalones” y lleva al lector hasta distintos lugares de todo el reino Unido, desde la estación de King’s Cross hasta el castillo de Edinburgo.

El proyecto se llevó a cabo en colaboración con Six to Start, una compañía cuya actividad se asocia habitualmente a los juegos de ordenador de realidad alternativa. En este caso el lector era “conducido”, a través de una serie de clicks que le llevaban en tiempo real a las propias ubicaciones, que se mostraban en mapa de Google incrustado en la web. Leer la historia completa llevaba aproximadamente una hora.

El hilo del relato de Cummings se va tejiendo a través de fragmentos de textos que aparecen en bocadillos dispuestos en una línea azul que cruza las localizaciones que dibujan el mapa del viaje. Al hacer click en los enlaces o desplazarse en scroll por la pantalla, el lector está de hecho “pasando” las páginas del libro. De este modo, los medios digitales ofrecen un nivel de inmediatez e interacción imposible de alcanzar con las tecnologías de impresión. El autor, Charles Cumming, comparaba el proceso de escritura de este proyecto al cinematográfico y afirmaba que se asemejaba más a “escribir un guión, proceso en el que la opinión de los productores y los editores tiene una influencia definitiva sobre la estructura final. Al escribir una novela estás, más o menos, solo con tus propios recursos”.[1] Es precisamente a este respecto donde la práctica de reescribir un relato valiéndose de un soporte distinto termina, de alguna forma, por ampliar y al tiempo limitar las posibilidades del autor. Cumming lamentaba el hecho de que al contar la historia a través de Google Maps le resultaba imposible explorar la construcción del personaje protagonista en mayor detalle, pero sin embargo afirma haber disfrutado la intensa sensación de suspense y movimiento que la historia adquiría en este formato.

El CEO de Six to Start, Dan Hon, cuenta que le interesaba poner la interfaz de Google al servicio de “información dramática”[2] y, sin duda, con este método narrativo la trama quedó intensificada, especialmente en los momentos en los que el lector se convertía en espectador de escenas dramáticas —como en la que el protagonista atraviesa corriendo el techo de la estación Waverley de Edinburgo—. Aunque We Tell Stories ofrecía al lector una especie de “Elige tu propia aventura” contemporáneo, en la que colocaba al lector en una posición omnisciente, en cualquier caso, el ritmo venía determinado por los programadores, una característica única de este tipo de narrativa. Era imposible cerrar el libro y regresar después al mismo lugar, y por tanto, el control del ritmo se dejaba en manos del autor y de la plataforma narrativa, en vez de entregarse enteramente al lector.

En la presentación de “Talk to me”, una exposición sobre diseño interactivo que se celebró en el MoMA de Nueva York en 2011, se señalaba que “los diseñadores contemporáneos no están solo a cargo de la forma, función y significado, sino que también bosquejan los guiones que permiten a las personas y a los objetos desarrollar e improvisar un diálogo”[3]. Esta afirmación resulta especialmente verdadera en el caso de “The 21 Steps”. Los editores encontraron una forma de dar voz a nuevos talentos narrativos y de mostrar a la vez una serie de obras clásicas a un público que probablemente las habría desdeñado de encontrarlas en su formato impreso. No está de más recordar que “The 21 Steps” fue escrito en 2008, en los primeros días de Google Street View. Si la historia volviera a escribirse hoy, podríamos compartir el punto de vista de los personajes a la altura de la calle, e incluso seguirlos a través de los edificios.

Si bien numerosos artistas, como Meshka Henner y Doug Rickard están empleando Google Maps como parte de sus trabajo, este aún es un campo relativamente virgen para los escritores y “The 21 Steps” fue uno de los primeros relatos que experimentó con dicho medio como paisaje para la ficción escrita. Actualmente están apareciendo algunos proyectos de gran interés, como “Resident in Maps”, la web del poeta Martin Jackson, en la que publica poemas que son respuestas directas a los diversos lugares que encuentra en sus exploraciones de Google Street View. Y la editorial Visual Editions está a punto de lanzar también un proyecto de mapas en el que ha pedido a una serie de autores que escriban su mapa personal usando Google Maps (pronto tendremos más noticias de este proyecto en The Publishing Lab).

“The 21 Steps” es un magnífico ejemplo de a lo que se refería el editor Andrew Losowsky cuando no hace mucho nos hablaba en The Publishing Lab acerca de las ediciones híbridas. Decía que “se trata de entender lo que cada uno de los medios le aporta al relato, cómo cada uno de ellos cambia el relato, porque el medio es parte del mismo relato”. Quizás usar Google Maps para contar una historia puede resultar limitador en lo tocante al desarrollo de personajes o al empleo del lenguaje para crear un paisaje en la imaginación del lector, pero también puede emplearse para crear efectos dinámicos y apasionantes, a través de los que tanto el autor como el lector asumen una posición enteramente nueva más allá de la página impresa.

NOTAS

[1] Doug Black. Charles Cumming: The 21 Steps
[2] Holly Willis. We Design Stories: The Digital Fiction Of Six To Start
[3] Talk to Me
[4] Resident in Maps
[5] Visual Editors and Literary Designers: An Interview with Andrew Losowsky. The Publishing Lab


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