Imagen: Visual Editions
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"Kapow!" Un libro experimental colaborativo de textos volteados y páginas desplegables

“Allá donde miraba veía los sonidos que se usan en los dibujos animados para indicar violencia: Wham!, por ejemplo, o Kapow! A veces me asustaba.” [“Kapow!” de Adam Thirlwell].

“Kapow!” es un libro sobre los acontecimientos de la Primavera Árabe, es decir, una novela sobre revoluciones (palabra que se repite en el libro hasta la saciedad), que ha sido destacado como uno de los Designs of the Year 2013 del Design Museum de Londres y que ahora forma parte de la colección permanente del Art Institute Chicago.

No es el clásico libro que lees sentado tranquilamente, inmóvil, para leer las múltiples direcciones en las que el texto se despliega, albergado dentro de diferentes formas geométricas, tienes que girar el libro una y otra vez y desdoblar sus páginas, lo que te obliga a admirarlo, además de leerlo. Escrita con ingenio por Adam Thirlwell, diseñada juguetonamente por Studio Frith y publicada por Visual Editions, la novela experimenta con el contenido, el diseño de la página, el formato (mas típico de las revistas) y la cualidad objetual de los libros. Este es un libro con una dimensión táctil que hace definitivamente diferente la experiencia de lectura.

“Kapow!” es una narración no lineal, su argumento una historia dentro de otras historias, a modo de muñeca matrioska que parece no tener fin. Este mecanismo se hace patente ya desde las primeras páginas: el narrador empieza hablando sobre Faryaq, quien a su vez se dispone a hablarnos de Mouloud cuando se meten por medio las historias de Ahmad y Don Quijote, y así continua. Desarrollada entre Londres y El Cairo, la historia está narrada fundamentalmente por el mismo Adam Thirlwell quien habla en primera persona y parece encontrase bajo la influencia de alguna droga y un exceso de cafeína, lo que convierte su relato en aun más rápido, caótico… y cómico. En palabras de la propia editorial, Kapow es: “un libro sobre un escritor Londinense que observa la Primavera Árabe y reflexiona sobre ella y sobre la agitación global más amplia que se extiende a partir de ella […] a través de reportajes y noticias que lee en la pantalla de su ordenador o en los periódicos, y también de los comentarios de los taxistas. Desde la perspectiva de la agitada cultura pop londinense a la que pertenece, intenta darle sentido a sus observaciones; mezclando comentarios documentales en tiempo real con un fantasiosa historia de amor al estilo de Bollywood que enreda a unos personajes que viven en Egipto, en plena revolución. A lo largo del libro, la historia se desplaza entre Londres y el Cairo, y las digresiones del autor van irrumpiendo y sembrando un caos lúdico hasta que finalmente, se hacen con el libro y se convierten en la propia novela”.

Estas divagaciones, marcadas con un pequeño símbolo en el cuerpo de texto principal, son la característica principal de este libro híbrido y asaltan al lector en todo tipo de formas, tamaños y direcciones, interrumpiendo el ritmo de la lectura y realzando la visibilidad de cada página (ver imagen 6). Incluyen, por ejemplo, versos de “To You”, un poema de Kennety Koch (2005), o fragmentos del diálogo de “Terrible verdad / La pícara puritana”, una película de 1937. Las digresiones invaden a veces los desplegables y en ocasiones llegan a cubrir hasta cinco páginas, las cuales permiten al lector descansar la vista y respirar por un momento, ya que en ellas el blanco prima sobre la mancha de texto (ver imagen 4).

Algo que también llama la atención es que los capítulos, cortos y en cierto modo vertiginosos (en tan solo 81 paginas de libro —sin contar desplegables— hay 49 capítulos), están separados simplemente por un espacio blanco y la indicación del número de capítulo (ver imagen 8), un recurso que parece aumentar aún más la sensación de ansiedad e imprimir velocidad a la lectura. Como ha señalado Ted Hodgkinson, editor online de la revista Granta, el libro parece inspirado “en una variedad de formas artísticas, entre las que se incluye el collage, la tradición de las glosas teatrales, y las pinturas de Cy Twombly, con sus cascadas de texto” [1].

Aunque la narración adquiere en este libro una forma fundamentalmente textual —aparte de las imágenes del interior y exterior de la cubierta la otra única imagen que contiene es un estampado de lunares que aparece en una página como referencia al estampado del pantalón de chándal de uno de los personajes— la disposición del texto en círculos, triángulos, cuadrados y otras formas variopintas resulta suficientemente juguetona como para captar la atención del lector.

“Kapow!” esta impreso en blanco y negro en papel offset, las únicas notas de color aparecen en la cubierta. Cubierta cuya producción, según la editorial, fue especialmente problemática, pues parece ser que a Thirlwell, que estaba encantado con el interior, el diseño de la cubierta no terminaba de convencerle y a una semana de entrada en imprenta, después de haber trabajado con varias propuestas, tuvieron que volver a ponerse manos a la obra con ello. Yo imagino que en este caso se repitió un fenómeno que suele ocurrirles a muchos diseñadores: de cuanto menos tiempo disponen y más prisa y presión tienen encima, más interesante termina siendo el diseño resultante. Aunque personalmente debo admitir que no soy un gran fan de la cubierta, indiscutiblemente resulta diferente, radical y llamativa.

Pero lo más interesante de este libro no son estas anécdotas –ni siquera que en cierta parte del libro se haga referencia a Don Quijote, que es uno de los primeros libros que leí de pequeño (aunque en formato cómic)–, sino que es resultado de un trabajo colaborativo entre la editorial, el escritor y el diseñador, una forma de trabajo enormemente positiva en lo que respecta a la creación literaria-visual, ya que generalmente es en este proceso colaborativo entre las partes que aportan distintas habilidades, donde un texto híbrido termina por cobrar fuerza y potenciar su sentido.

Neil Ayres, editor de Brand Perfect (una iniciativa de Monotype) revela en un artículo sobre el futuro del libro publicado en Creative Review que “[el proyecto] empezó un día en que el autor, Iversen y Gerber [fundadoras de Visual Editions] estaban tomando algo juntos y conversando sobre el tipo de libro en que les gustaría trabajar […] Frith Kerr, la diseñadora, se reunió con Adam Thirlwell al principio del proceso de creación de ‘Kapow!’ para mostrarle cómo podían tratarse las divagaciones textuales en la página impresa, y cómo estos fragmentos podrían ubicarse en el cuerpo de la historia. Después Thirlwell escribió el libro. Kerr confirma que ‘el proceso, de principio a fin, fue enteramente circular’. […] A medida que se desarrolla ‘Kapow!’ aumentan las digresiones, y como resultan el narrador acaba al borde de la crisis nerviosa. ‘Tuvimos todo tipo de ideas locas, lo que al final hemos incluido en el libro es super emocionante,’ dice Iversen. ‘Según el libro avanza y se hace cada vez mas ruidoso… el tratamiento visual de las digresiones se vuelve también más y más loco, casi como un reflejo de la narrativa.’ ‘Y esa es la cosa’ añade Gerber. ‘El enfoque de Frith nunca fue ‘solo’ tratar las digresiones; trató más de asegurarse de que el libro funcionara en conjunto: tanto como un precioso objeto artesanal como una nueva novela de Adam Thirlwell’” [2].

El papel que Visual Editions ha desempeñado aquí, actuando como medio conector entre el escritor y el diseñador, es fundamental. Su papel, a modo de director de arte, ha conseguido que el texto escrito por Thirlwell quede realzado de una manera preciosa por Studio Frith para ofrecer una experiencia ampliada de lectura. Las editoras de Visual Editions afirman que para ellas, la escritura visual [visual writing, termino que ellas mismas acuñaron] refiere a “escritos que usan recursos visuales como parte íntegra del mismo texto. De tal manera que sin esos recursos visuales la historia sería completamente diferente. Para nosotras, esta idea de escritura visual no tiene nada que ver con lo decorativo o el embellecimiento porque sí. Mucha gente puede hacer libros ‘bonitos’, nosotras estamos mas interesadas en la idea de crear diferentes tipos de experiencias de lectura […] la escritura visual, en cada caso, se convierte en una parte íntegra de la experiencia de lectura […] Queremos que nuestros libros se toquen, lean y amen, no que se observen metidos en una vitrina de cristal” [3].

¿Quienes son el resto de las partes implicadas en esta historia? Su autor, Adam Thirlwell ha sido recientemente incluido en la lista de novelistas Granta’s 2013 20 Best Under 40. Thirlwell es también autor de otros libros como “Politics”, sobre el arte internacional de la novela, y “The Escape”, y además ha sido editor invitado de la respetada revista McSweeney’s, publicación ejemplar tanto por su calidad como por su trabajo de experimentación con los formatos impresos.

La otra parte es Studio Frith, un estudio de diseño Londinense fundado por Frith Kerr en 2009 después de haber sido directora y socia durante 11 años de Kerr/Noble. Frith, una diseñadora con excelentes habilidades tipográficas, es miembro de AGI y trabaja en diferentes medios para una gran gama de clientes corporativos y culturales.

De la impresión se encargaron unos habituales de las publicaciones de Visual Editions, Die Keure, los impresores belgas que ya hicieron realidad el trabajo casi imposible de “Tree of Codes”, trabajo que aparentemente les llevo 3 meses, y que han vuelto a colaborar en este libro.

En resumen, y recurriendo a unas palabras del mismo Thirlwell “cuando coges este libro parece un libro normal, sólo cuando empiezas a leerlo te das cuenta de que hay algo que te esta zarandeando” [4].


NOTES

[1] Entrevista a Adam Thirlwell en Granta
[2] Neil Ayres’ The further adventures of the book
[3] Robert Klanten, Matthias Hübner, and Andrew Losowsky. “Fully Booked: Ink on Paper. Design & Concepts for New Publications”, Gestalten. Berlin, 2013 [p.46]
[4] Entrevista en un taxi con Adam Thirlwell quien habla sobre el proceso y la historia del libro


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